Estos son unos breves apuntes para el maridaje de distintos estilos de cervezas con la gastronomía de las Fiestas Navideñas.

  • La apuesta segura. Cerveza negra y torta negra, las especias y los frutos secos de la torta se encuentran perfectamente con una stout. Si tú mismo haces la torta, intenta incluir cerveza oscura en la receta.
  • La apertura del menú. Siempre nos ha parecido complejo servir la ensalada de gallina con el resto del plato navideño al momento de pensar en las opciones de bebida, por lo que preferimos servirla aparte como una entrada. Ese aderezo cremoso y el dulzor de la zanahoria pueden brillar con una cerveza rubia de bajo alcohol y amargor moderado.
  • Los múltiples sabores de la hallaca. No hay duda de que es la reina del plato navideño y si bien hay importantes variaciones regionales un guiso suculento de mucha concentración de sabores que pueden ir del ácido al picante es el punto en común de estas versiones. Para disfrutar de estos sabores nos gusta una Irish Red Ale que entre sus propias especias y el tostado del cereal pueda llevarnos bocado a bocado.
  • El pan de jamón. El relleno de tocineta, jamón, pasas y aceitunas y la masa con su toque dulzón hacen del pan de jamón una especialidad que no necesita el plato navideño completo para disfrutarse y, de hecho, son muchos los encuentros más casuales de estas fechas en los que se sirve como una especie de pasapalo. Una Amber Ale puede ser buena compañía para este plato.
  • La IPA como solución salomónica. Cuando se sirve el plato navideño completo hay que buscar una cerveza que logre atender todos los aspectos de cada uno de los componentes del plato. Una IPA, siempre y cuando no tenga demasiado alcohol ni un IBU demasiado alto puede ser el estilo más apropiado para esta armonía.